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La fístula obstétrica: una violencia invisible contra las niñas en África y Asia

El 11 de Octubre se conmemora el Día Internacional de la Niña, establecido en 2011 por la Asamblea General de Naciones Unidas para centrarla atención en la especial situación de vulnerabilidad que sufren millones de niñas en todo el mundo. La fístula obstétrica es una de las consecuencias de la violencia que sufren miles de niñas y mujeres jóvenes que viven principalmente en África y Asia. Es causada por un parto prolongado -en ocasiones dura entre cuatro y cinco días- y obstruido, en el que la cabeza del niño o la niña provoca a la madre una desgarro entra la vejiga y la vagina o entre el recto y la vagina; y en el que la criatura acaba, en la mayoría de los casos, muriendo por asfixia. También influye el hecho de que el 44% del total de los partos en la región de Tigray, Etiopía, se producen en hogares de zonas rurales y atendidos por personas sin formación específica, tradición que incrementa el riesgo de casos de fístula obstétrica.

Las secuelas provocadas por estos partos son la incontinencia de orina y de heces. Las chicas y mujeres que los sufren desprenden un fuerte y desagradable olor y, por esta razón, viven con el miedo a ser estigmatizadas en sus aldeas o abandonadas por sus maridos y familiares. También se sienten culpables porque creen que están sufriendo un castigo divino por no haber cumplido con los roles tradicionales de esposa y madre establecidos en su cultura.

Según datos publicados por la Organización Mundial de la Salud, cada año, entre 50.000 y 100.000 niñas y mujeres jóvenes africanas y asiáticas sufren los efectos de la fístula obstétrica, y se estima que puede haber dos millones de casos sin tratar. A pesar de ello y de las graves consecuencias que acarrea para niñas y mujeres jóvenes, es un problema que continúa invisible a los ojos de la mayoría de la población mundial; especialmente de quienes vivimos en los países llamados “desarrollados”.

Uno de los retos fundamentales a los que se enfrentan muchas niñas y mujeres en el mundo es poder decidir sobre su matrimonio -a qué edad y con quién casarse-, sobre la planificación familiar -cuándo y qué número de hijas e hijos que desean tener- y sobre la planificación del parto -dónde y con la asistencia de qué personas-; cuestiones todas ellas que tienen que ver con el respeto y el ejercicio real de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y que aún siguen siendo una asignatura pendiente a nivel mundial.

En un trabajo de investigación llevado a cabo con mujeres de zonas rurales del estado regional de Tigray, en Etiopía, y que durante años han sufrido las secuelas físicas, psicológicas y sociales de este problema, me relataban que en su país es frecuente que los matrimonios sean acordados por los padres varones de ambas partes cuando las chicas aún no han llegado a la adolescencia y que las decisiones concernientes al embarazo y al parto recaen en los maridos. Ellos son los que deciden dónde y con la asistencia de qué personas parirán sus esposas.

Hoy en día, en Tigray, todavía son frecuentes los matrimonios acordados a edades tempranas. Un 6,1% de las niñas de entre 10 y 14 años y un 25% de entre 15 y 19 años son, en la mayoría de los casos, contraen matrimonios acordados. Esta práctica, prohibida sin embargo por la Constitución etíope de 1995, se mantiene extendida principalmente en zonas rurales. Como consecuencia, el primer embarazo de estas chicas se produce cuando sus cuerpos todavía no se encuentran plenamente desarrollados para ser madres; lo cual supone una forma de violencia sobre las niñas y jóvenes y la principal causa de la fístula obstétrica.

Entre los efectos sociales y psicológicos mencionados con más frecuencia por las mujeres entrevistadas para la citada investigación se encuentran la exclusión social del vecindario, los sentimientos de culpa, la depresión, los cambios bruscos de humor, etc. Relatan que durante años se han sentido discriminadas y rechazadas en sus aldeas, con miedo a salir de casa a por agua, o a ir al mercado o a la Iglesia por miedo al rechazo provocado por la estigmatización social que sufren las afectadas por la fístula obstétrica. Algunas de ellas, de hecho, son obligadas a vivir recluidas en una habitación anexa a la vivienda principal y ahúman sus ropas con incienso para ocultar el mal olor que desprenden.

Para combatir esta situación que afecta a miles de niñas y mujeres es necesario que éstas conozcan sus derechos sexuales y reproductivos y que el Estado garantice el ejercicio de los mismos. Los matrimonios acordados o forzados a edades tempranas conllevan embarazos prematuros, mortalidad infantil y un alto riesgo de fístula obstétrica.

Esta realidad es producto de que estos derechos no se encuentran garantizados y forma parte de uno de los tipos de violencia que se ejercen contra niñas y mujeres. La prevención de la fístula obstétrica implica, entonces, retrasar la edad de los matrimonios y del primer embarazo, y garantizar el derecho de acceso al cuidado obstétrico y a la planificación familiar. Dicha prevención requiere actuar para el cambio; educando y garantizando la igualdad de mujeres y hombres, así como asegurando el conocimiento y el ejercicio efectivo de los derechos fundamentales de las niñas y las mujeres.

El camino está ya iniciado. En ese sentido, hay que subrayar el importante trabajo que están realizando diferentes Organizaciones No Gubernamentales en Tigray sobre el diagnóstico precoz y el tratamiento médico de la fístula obstétrica; así como en la reincorporación y erradicación de prácticas tradicionales dañinas para las niñas y las mujeres en las zonas rurales. También hay que destacar que, en este último nivel de actuación, las agentes que están trabajando a favor del cambio social son las propias mujeres que han sufrido las consecuencias físicas, psicológicas y sociales de la fístula obstétrica durante años.

Autora: Liher Bakaikoa Erro, socióloga y especialista en estudios de las Mujeres y Género, en colaboración con Medicus Mundi Gipuzkoa

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Esta entrada fue publicada en octubre 13, 2015 por .

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